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El Impacto de la Inteligencia Emocional en el Aprendizaje (Fiorella Velarde: Six Seconds LATAM)

El propósito de una formación enriquecida con inteligencia emocional es empoderar a las nuevas generaciones con estrategias eficientes para la auto gestión del bienestar integral, incluyendo el desempeño académico.  Los resultados de las investigaciones en el campo de la neurociencia y la educación son contundentes al respecto: las habilidades de inteligencia emocional facilitan el aprendizaje, y más allá del aula potencian la calidad de vida y el bienestar.

La base del desarrollo de la inteligencia emocional o EQ ( las siglas vienen del termino emotional quotient en inglés) es el auto-conocimiento, es decir saber reconocer emociones como fuente de información valiosa  y  aquellos patrones que nos impulsan a ejecutar determinadas conductas.  Entonces, cuando los niños, desde pequeños son capaces de integrar las emociones  y el pensamiento analítico, ambos se convierten en recursos estratégicos para crear verdaderos vínculos saludables de conexión con el mundo que los rodea. Ese mundo es la familia, los amigos, y la comunidad escolar, en donde pasan gran parte del tiempo.

 

La inteligencia emocional es totalmente entrenable.

Uno de los aspectos quizás mas interesantes -y fascinantes- que nos ha revelado la neurociencia, es que la inteligencia emocional no es un atributo estático de la personalidad; por el contrario EQ posee el potencial de ser modelada y entrenada.

 En el caso de los niños, los padres son los mentores naturales, ejercen  la mayor influencia en este aprendizaje, ya que desde el nacimiento, el niño empieza a recibir señales emocionales en todo momento. Cuando los padres responden a las necesidades físicas y emocionales del niño con amor, comprensión y sobretodo de una manera reflexiva, los hijos se sienten contenidos y valorados emocionalmente . Es de esta manera que tanto emociones como la alegría, el gozo y otras como la rabia y la frustración son internalizadas por los hijos como estados pasajeros y no como cualidades inherentes al niño.

 La consecuencia de un manejo inteligente y empático de las emociones por parte de los padres conlleva a que los hijos se abran a explorar sus emociones con curiosidad  y sin juicio, para ir descubriendo talentos y cualidades únicas . Por otro lado, también aprenderán a auto gestionar áreas en las que se deba adquirir nuevas habilidades, tomando responsabilidad por su propio éxito.  Un niño que se desarrolla en un ambiente de aceptación y amor, va a tener la fuerza vital a lo largo de su vida para buscar estrategias que lo ayuden a mantener el optimismo ,  pensar en las consecuencias de sus acciones,  navegar situaciones difíciles y en general a  enfrentar los retos y las dificultades de la vida con confianza y seguridad en si mismo.

 

Los padres como grandes maestros y grandes alumnos

Los talentos que cultiva la enseñanza de la inteligencia emocional desde muy temprano son habilidades que se pueden aprender y que empoderan a nuestros pequeños para todos los aspectos de la vida. Sin embargo, dependen en primer lugar de la inteligencia emocional que los padres puedan modelar. Sabemos no solamente de modo intuitivo, pero también comprobado por las investigaciones que aquello que no se predica con el ejemplo, no echa raíces en el corazón de nuestros hijos.

La primera acción a tomar para empezar a introducir la practica de EQ de forma consciente e intencional implica transformar nuestra perspectiva y re visitar nuestros comportamientos y actitudes. Afortunadamente hoy en día tenemos acceso a numerosas maneras de obtener ese autoconocimiento; talleres, libros, coaching, grupos de apoyo, etc.  que nos van a facilitar responder a preguntas que quizás sean incomodas: ¿cuáles son las emociones más frecuentes en mi día a día? o ¿puedo nombrar cuales son mis patrones de conducta a partir de esas emociones?

 Otro paso importante es observar la manera en que interactuamos con nuestros hijos. Por ejemplo,  ofrecer un espacio para hablar de cómo se sienten y no solamente de lo que hacen o piensan.  A menudo,  los padres nos enfocamos en la conducta manifiesta, sin considerar que la conducta se desarrolla a partir de un impulso emocional : “las emociones movilizan a las personas, las personas impulsan el desempeño”[1]

Los niños a diferencia de muchos adultos expresan sus emociones con candidez y apertura que nos dejan desarmados; es importante escuchar con empatía y observar que tipo de emociones se movilizan en nosotros como padres y como podemos aprender a conectarnos con ellos. Actualmente se esta hablando mucho de las neuronas espejo y su importante rol en la respuesta a las emociones de los demás. En realidad, este un proceso circular de imitación en el que nos reflejamos en el espejo de los otros, tanto como otros se reflejan en nuestro espejo. Por lo tanto, como seres sociales que somos, esto nos permite acceder, sentir e interpretar el mundo mental de nuestros hijos, estableciendo ese vinculo de empatía y comprensión mutua que va a ser la plantilla desde donde los niños replicaran la misma dinámica con otros familiares, compañeros, maestros y más adelante cónyuge, empleadores, etc.

 Decídase a empezar de poco en poco pero con propósito claro

Para empezar es importante tener clara la intención y el propósito de integrar nuevos hábitos y perspectivas a nuestra vida diaria. A veces, una de las creencias limitantes que nos impiden realizar cambios profundos son precisamente aquellas cosas que aprendimos en la infancia con respecto de la crianza de los hijos. El respeto, la disciplina, los limites no están reñidos con la inteligencia emocional, porque precisamente amar es poner limites sanos. Estas son algunas sugerencias que le recomendamos para empezar a desarrollar la inteligencia emocional en el entorno familiar o en salón de clases:

  1. Enriquece el vocabulario emocional de los niños incrementando TU léxico. Ve más allá de las palabras  “malo” o “bueno” y busca definiciones con matices diversos para describir lo que sientes. Cada vez que introduzcas una palabra nueva en la conversación,  invítalos a practicar con estas palabra.

  2.  Respeta el derecho de los niños a expresarse, inclusive con emociones que te parezcan “negativas”.  Enséñales que las emociones son información y que no son permanente, pudiendo ser expresadas sin temor a ser juzgado.  Evita minimizar lo que sienten (aunque quieras hacerlos sentir mejor)  ya que así se les ensena implícitamente a suprimir sus emociones para alinearse con lo que los demás dicen.

  3.  Escucha activamente con empatía y respeto su punto de vista, aunque sea diferente al tuyo. Cuando tus niños  sienten que los dejas explicarse y estás haciendo el esfuerzo por conectarte con la emoción que sienten, bajan la guardia y van a poder escuchar mejor lo que tu tengas que decirles después.

  4. Incentiva la confianza. Sus emociones y sus confidencias no son materia de conversación social, a manera de broma o de anécdota con los otros hermanos,  personas ajenas a la familia u otros estudiantes . Respeta las confidencias que te hacen como te gustaría que guardaran las tuyas.

  5.  Exponle por lo menos 3 enfoques a un mismo problema. Cuando enseñamos a resolver problemas a los niños exponiendo los diferentes ángulos o posiciones estamos modelando flexibilidad y optimismo. De hecho, la capacidad de tener un pensamiento flexible y abierto ha sido identificada como una de las habilidades más prevalentes en personas que exhiben alta eficacia.

    Queridos padres y maestros, no les tomará mucho tiempo darse cuenta del profundo impacto de estas sugerencias en su bienestar familiar y  en el entorno en general hasta proyectarse de manera positiva y enriquecedora hacia la comunidad de la que somos parte. Criar con inteligencia emocional es sembrar una semilla que da frutos gratificantes no sólo a largo plazo, pero desde el momento de la siembra.  Hoy en día son numerosos los reportes y estudios acerca de el valor que tendrán competencias emocionales en los líderes del mañana: personas que puedan manejar el stress con efectividad, que puedan expresarse y escuchar a los demás,  que sean empáticas y que sobretodo puedan sopesar las consecuencias de sus acciones en el contexto del grupo [2] Pero todo esto empieza desde nuestros hogares y aulas, con cada pequeña acción de nosotros adultos comprometidos y emocionalmente inteligentes.

Fiorella Velarde, M.S, M. Ed.

Six Seconds LATAM

www.esp.6seconds.org

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[1] Filosofía de Aprendizaje de Six Seconds: www.esp.6seconds.org

[2] World Economic Forum’s Future of Jobs Report, 2016.

Macarena ArribasComment