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El examen- lo que realmente importa (Macarena Arribas: MAB Your Learning Coach)

Estamos ya a vísperas de fin de año y entonces a vísperas de los famosos exámenes finales. Me acuerdo todo lo que se puede llegar a sentir en estas épocas. Tensión. Angustia. Frustración. Miedo. Estrés. Un mix de sensaciones.

Después de dictarle clases a chicos que viene de más de 35 colegios diferentes, por más de una década, puedo decir que, lamentablemente, lo que realmente importa de dar un examen se ha perdido. Los exámenes finales se han vuelto un simple conjunto de números.

Existe demasiada presión para buenas notas. Seleccionan a los alumnos, de acuerdo a su nivel "académico" en "grupos" (sí, en grupos: 1, 2, 3), dañando así su autoestima y su seguridad. Los alumnos crecen pensando que, o son muy exitosos por estar "en todo grupo 1", o poco hábiles por estar en "todo grupo 3" (¿Se imaginan cómo se siente el que no está en nada en grupo 1?).

Los exámenes son estandarizados, pues es el mismo examen midiendo lo mismo para miles de personas. Entonces me pregunto, ¿qué se mide realmente? ¿qué pasa con el alumno que necesita más tiempo para rendir un examen? O, ¿qué pasa con el alumno que realmente tiene tantos nervios que se queda frío ante un examen? ¿qué pasa con el alumno que no entendió nada de nada durante el año? ¿qué pasa con el alumno que tiene un estilo de aprendizaje que jamás le permitirá rendir bien un examen estandarizado?

Considero que esto es algo que se debe re-estructurar en la educación. Un examen no debería ser considerado como la prueba final del aprendizaje ("exámenes finales"- suena a fin del mundo, ¿o no?). Se pierde todo lo realmente educativo.

Ojo, no digo que no hayan exámenes. Digo que hay que rescatar el valor real de un examen. Hay que cambiar el proceso de llegada al examen. Un examen debería ser sinónimo de entregar el 100% de esfuerzo. De organización. De perseverancia. De métodos de estudio. De empuje. Un examen debería llevar al estudiante a entregar todo su esfuerzo, pero, si en el camino, no llegó al 20, no importa. La nota no es lo que importa. Es el proceso de entrega.

Un 20 no estudiado...¿qué mérito tiene? pero un 13 con una entrega completa... ESO SÍ que es mérito. Pero para muchos, lamentablemente, aún el número es lo que más vale.

Ojalá reflexionemos un poco más acerca de cuál es el mensaje que les damos a nuestros hijos y alumnos. ¿Qué vale más? Un buen 15, en donde el alumno se esforzó y está emocionalmente estable, o un 19 en donde el alumno no duerme hace días, se “paporreteó” la información y el estrés lo está persiguiendo. Necesitamos más niños y adolescentes felices!!! Que le encuentren lo bonito al estudio y al aprender, y no el odio al número final.  Necesitamos niños que crezcan sintiéndose seguros de ellos mismos y no catalogados por qué tan buenas notas se saquen. Necesitamos niños y adolescentes felices que tengan la motivación de aprender y de volverse mejores personas.

Las buenas notas llegarán… cuando tengan que llegar. El truco está en que los chicos aprendan a dar el 100% de su esfuerzo, ya que esto los ayudará no solo para rendir exámenes satisfactoriamente, sino también para la vida.

Macarena ArribasComment