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Enseñando habilidades blandas- ¿Habilidades qué? (Macarena Arribas- MAB Your Learning Coach)

Hoy se acaba un mes intenso de haber trabajado habilidades blandas con chicos de diferentes colegios de Lima, de entre sexto grado y tercero de media.

¿Habilidades qué? me dijo el 90% al inicio de cada uno de los talleres.  Pues claro, no tenían idea qué era de lo que estábamos hablando: “habilidades fáciles”, “habilidades que aún no tenemos por eso están blandas”, “pintar”, “tocar piano”, fueron algunas de las definiciones que nos dieron cuando les preguntamos qué entendían con “habilidades blandas”. Y así fue como le dimos inicio al mes de marzo, un mes lleno de REAL COOL SKILLS.

Esto nació una tarde cuando estaba conversando con mi equipo y le dije que necesitábamos hacer algo realmente distinto, en donde los chicos vengan a romper paradigmas y estereotipos y que se vayan a sus casas completamente removidos y con ganas de hacer las cosas un poco mejor para ellos y para el mundo. Un taller en donde podamos hablar de temas importantes y a veces bastante incómodos pero que la conversación sirva para que los chicos se cuestionen muchos de sus comportamientos. Un taller en donde se cuestione el rol de la empatía, de la escucha activa, de la comunicación asertiva y de la seguridad en nuestro mundo actual. Un taller en donde se puedan sentir en confianza y se pueda conversar de temas que realmente forman a los seres humanos: el compromiso, la tolerancia, el trabajo en equipo y la ética. Así que salió la idea de hacer los talleres de Soft Skills para chicos de 4 promociones. Un taller INTER COLEGIOS.

No puedo decir que no ha sido un mes agotador, porque estaría mintiendo. Pero también puedo decir que ha sido una de las mejores experiencias en estos últimos 14 años dando clases y conociendo a alumnos de más de 45 colegios de Lima. Cada uno de los talleres tuvo algo único y especial. En cada uno de ellos descubrimos diferentes personalidades, pero al final, las mismas problemáticas. Se logró formar un ambiente de confianza, honesto, sin tapujos, en donde los chicos pudieron sacar y compartir sus preocupaciones como nunca antes.

Hablamos de temas como el bullying, sus diferentes formas y los diferentes agentes involucrados en él. Cuestionamos muchos de nuestros comportamientos cuando nos hemos visto enfrentados a esto, y propusimos formas de solucionarlo. Hablamos también del cyber- bullying y su actual crecimiento entre los adolescentes, causando consecuencias realmente negativas y severas. Los mismos chicos contaron anécdotas de bullying y cyber-bullying en sus propios contextos y pudieron llegar a conclusiones muy maduras y a soluciones íntegras y éticas.

Tuvieron tiempo de hablar también de otros temas preocupantes para ellos, como lo son, en muchos casos, los grupos sociales. Analizamos esto a detalle y hablamos de los diferentes temas que lo rodean: la presión de grupo, las categorías de grupos sociales, el famoso viaje de quince, el “qué dirán”, el botar a alguien del grupo y la necesidad de tener un grupo para lograr aceptación. Fue alucinante escuchar todo lo que los chicos tenían por contar y compartir. Y a la vez, fue frustrante y preocupante ver cuánta presión sienten y cómo pasan, años de sus vidas, rodeados de personas que no necesariamente los hacen felices.

Pero lo lindo de todo es que HABLARON. Hablaron de estos temas que muchas veces (la mayoría) son TABÚS. Acá los tocamos directamente, sin roche, sin tapujos, y por eso los chicos se sintieron cómodos para hablar sin miedo: “Nunca hablamos de estos temas”, “nadie nos ayuda”, “es primera vez que lo hablamos así… sin roche”. Ellos mismos llegaron a la conclusión de que estamos viviendo en un mundo en donde muchas veces parece que la ética y la empatía han muerto. En donde nos dejamos llevar, y no por el corazón, sino por presión social. En donde muchas veces no la estamos pasando bien pero no lo decimos, porque no tenemos las herramientas emocionales suficientes para decir lo que pensamos y sentimos: “prefiero quedarme callada y ya”, “qué roche contárselo a alguien”, “voy a parecer acoplado”. 

Planteamos casos diversos de conflicto en donde los chicos, en grupos, tenían que plantear soluciones éticas. Lo hicieron fabuloso y esto fue muy gratificante. Juntamos creatividad, con trabajo individual, con trabajo en equipo y con mucha reflexión, y los resultados fueron más que enriquecedores. Las mamás nos comenzaron a escribir como nunca antes, contándonos lo felices que habían salido sus hijos: “llegó a mi casa con ganas de contármelo todo”, “al día siguiente se sentaron con diferentes grupos por fin”, “cuando regresó lo sentí mucho más maduro y con ganas de ayudar al resto”. Los padres incluso nos han pedido talleres para ellos mismos y también para sus otros hijos que están en otros grados. Es por esto que esta semana que viene hemos abierto un taller para 4to y 5to grado.

Definitivamente, en estos talleres no fueron sólo los niños los únicos que aprendieron. Me llevé YO muchísimo aprendizaje y una de las experiencias más enriquecedoras con MAB. Desde que fundé MAB estuve segura que quería algo distinto, una educación que se enfocara en formar personas para la vida, formando así mejores seres humanos y consecuentemente movernos hacia un mundo mejor. Y siento que con esta experiencia he podido fortalecer y volver mucho más tangible esta visión. Esas caras de reflexión, y los comentarios finales de los chicos me los llevo para siempre en el corazón. Y sé que con esto no puedo cambiar el mundo, pero también sé que con pasos chicos se comienza, y que debemos comenzar YA.

Estoy más que convencida de que para un mundo mejor, debemos girar la educación. Hacia una más íntegra, más real y más humana. Una en la cual los chicos aprendan sobre la importancia de la empatía, de la seguridad y del respeto. Que aprendan a que no están solos en el mundo, sino que hay muchísimas personas alrededor, y que para ser felices hay que pensar en ellas también, y no vivir una vida de competencia desmedida, egoísta, sin principios y sin valores, guiados por el “qué dirán” y por miedos que solo están en sus cabezas.

 Gracias a todos los padres que me trajeron a sus hijos y que confiaron en mí. Espero que este taller haya sido SOLAMENTE una puerta que se ha abierto, porque aún falta todo un mundo por descubrir y recorrer a conciencia. Estaremos dando más talleres a lo largo de todo el año y por supuesto, los esperamos. Acuérdense, papás, que sin ustedes nada funcionará. Y por eso es importante que sean ustedes también parte de este cambio. Los padres de un hijo al que le hacen bullying, o del hijo al que botan del grupo, no son los únicos que deben estar alertas, sino también los demás padres, porque TODOS somos responsables de lo que pasa en nuestra sociedad.

Macarena ArribasComment